miércoles, 28 de mayo de 2014

El Cine en Cortázar (3). The Little Whirlwind, 1941

"Vi, justamente ayer, un dibujo de Disney que se llama (por cierto tontamente) LA TROMBA SABIA. Si lo ve anunciado en algún cine de actualidades, entre de inmediato, y no lo lamentará. Disney muestra a una pequeña tromba de aire, color castaño (podría ser “Jennie with the light brown hair”) que se complace en travesuras sin cuento, con no poca desesperación de Mickey Mouse, jardinero ejemplar, empeñado en recoger las hojas secas a cambio de un pastel que Minnie está preparando. Pero he aquí que la trombita —qué lindo queda el diminutivo— le desarregla sus pirámides de hojas secas, le arranca las herramientas de las manos, lo tortura en toda forma, hasta que el bondadoso Mickey pierde la paciencia y la emprende a escobazos con su traviesa enemiga. Y entonces ocurre lo inesperado, lo que tiene mágica presencia de Poesía. La trombita huye, perseguida por Mickey, y se la ve desaparecer tras una ondulación del camino. Y en ese instante, cuando el orgulloso vencedor emprende el regreso, se oye un rugido terrible, y aparece… Mamá Tromba, negra y amenazante, seguida de su hijita que le ha ido con el cuento de la persecución. El resto interesa poco, pero no puedo olvidarme de la gracia que respira la idea, la personificación de esos elementos naturales, elevados a categoría poética…Es la mitología de nuestro siglo; nadie cree en ella, pero tampoco los antiguos creyeron mucho tiempo en Poseidón y Eolo."


Carta a Mercedes Arias.
Chivilcoy, 22 de octubre de 1941



lunes, 26 de mayo de 2014

El cine en Cortázar (II). "Los verdes pastos"

"Fui a Cine-Arte para ver Green Pastures. ¿La conocía usted? Es sencillamente admirable. ¡Cuánta razón tenía Borges cuando lo alabó hace tres años! Hay una escena, que a él no se le escapó tampoco, que es maravillosa. The Lawd se pasea, con se rancho de paja, su levita y su cigarro, por unos prados llenos de flores. Cuando pasa al lado de un banco de margaritas, las mira dulcemente, y se dirige a ellas para preguntarles cómo les va. Las flores se estremecen como si las meciera la brisa, y un coro de finas voces responde: "We`re O.K. Lawn...".

Carta a Mercedes Arias
Chivilcoy, 22 de octubre de 1941

sábado, 24 de mayo de 2014

El cine en Cortázar. (1) "Las uvas de la ira"

"Vi The grapes of wrath; creo que es una obra extraordinaria, y después de ésta nadie podrá acusar a los yanquis de andar ocultando sus problemas. Tengo que leer el libro, of course..."

Carta a Mercedes Arias

Chivilcoy, 9 de septiembre de 1940

miércoles, 9 de octubre de 2013

Metalenguajes 6. Manuel Puig en Alan Pauls

Eso explica que, como a su tiempo la opción cura, la opción puto haya quedado descartada a la hora de explotar su facultad para la escucha. Para puto Puig, piensa. El escritor Manuel Puig, que no soportaba que lo real estuviera tan lejos, que llegaba a lo real acelerando, acortando camino por la vía de la ficción, su verdadero y único intermezzo. Él, la ficción, la usa al revés, para mantener lo real a distancia, para interponer algo entre él y lo real, algo de otro orden, algo, si es posible, que sea en sí mismo otro orden. De ahí todo, o casi todo: leer antes incluso de saber leer, dibujar sin saber todavía cómo se maneja el lápiz, escribir ignorando el alfabeto. Todo sea por no estar cerca.


Historia del llanto, de Alan Pauls

martes, 1 de octubre de 2013

Metalenguajes 5. Sterne desde Bryce Echenique

"Pero tampoco me queda más remedio que seguir contando, contando para ello con la ayuda de Dios todopoderoso y Laurence Sterne, creador fabuloso de Vida y opiniones del Caballero Tristam Shandy, rey de digresión y de la confianza en la ayuda divina, que muy seriamente llegó a calificar de religioso su método de trabajo, porque él sólo escribía la primera frase de sus libros y el resto se lo confiaba a su ayuda, por demás excelente de Dios todopoderoso."

Alfredo Bryce Echenique. La última mudanza de Felipe Carrillo.



lunes, 23 de septiembre de 2013

Metalenguajes 4. Monterroso y Bryce.

"Hay que ver lo mal que escribe uno algunas tardes. Precisamente por eso hay que valorar a escritores tan importantes como Augusto Monterroso, que son capaces de escribir un cuento de una sola línea, como ese que se llama nada menos que Fecundidad y dice así: "Hoy me siento bien; un Balzac, estoy terminando esta línea"."

Alfredo Bryce Echenique. "La última mudanza de Felipe Carrillo".


domingo, 8 de septiembre de 2013

Piero desde Alan Pauls

Pero esa noche ve aparecer al cantautor de protesta en el escenario del pub, ve su silueta avanzar desde el fondo, alta, desgarbada, rociada de aplausos y gritos mordidos, tanto que de golpe se hace difícil precisar si lo alientan o lo amenazan, y acomodarse con su guitarrita criolla en el taburete alto que han instalado en el proscenio, ve cómo un haz luminoso disparado desde el techo lo entuba de brillo y recorta su cabeza enrulada y el contorno de sus anteojos de miope, los dos hallazgos más persistentes de su iconografía personal –además, claro, de la sempiterna sonrisa, tan inseparable de su rostro que más de una vez la han atribuido a una forma benévola de atrofia muscular-, intactos, todos, a pesar de los siete años de exilio, y de algún modo puestos de relieve por el mameluco blanco que lleva puesto, uno de esos “carpinteros” que se abrochan a la altura del pecho y que usan no los carpinteros, que no han visto uno ni pintado, sino las mujeres embarazadas, las maestras jardineras y los actores que, hartos de probar suerte en audiciones multitudinarias y ser rechazados, terminan asilándose en el mundo de las obras de teatro para chicos o las comedias musicales, lo único nuevo, por otra parte, que parece haberse traído del molino sin luz ni agua potable en el que dicen que vivió en las afueras de Madrid, eso, el mameluco blanco, y una canción que esa noche no tarda en cantar, primicia para todos y revelación total para él, que al escucharla cree comprender algo decisivo para su vida –esa noche lo ve, él, que solo lo conoce por las tapas de sus discos, las fotos de las revistas, las presentaciones en programas de televisión, y se pregunta estupefacto a quién puede habérsele pasado por la cabeza que pueda ser peligroso, que valga la pena hostigarlo, hacerle la vida imposible, forzarlo a dejar el país, borrar del mapa sus canciones.

Y sin embargo, si tuviera que elegir en ese momento algo en el mundo que hable de él, algo que lo nombre y que él no pueda eludir por más que quiera, porque lo que nombra es una especie de núcleo idiota y recóndito que ni él mismo se ha atrevido aún a nombrar, él elegiría tres versos de la canción que el cantautor de protesta estrena esta noche (...)que canta prop primera vez en su ciudad, en su país, en los que, como confiesa antes de ejecutarla, no ha dejado de pensar mientras la componía, encienden la verdad que él llevaba grabada en secreto. Hay que sacarlo todo afuera / Como la primavera / Nadie quiere que adentro algo se muera.




Historia del llanto, Alan Pauls

miércoles, 4 de septiembre de 2013

Metalenguajes 3. Durrell en Bryce.

"No hay música ya nunca porque la música sólo sirve para confirmar nuestra soledad, Eusebia, lo dijo Lawrence Durrell, un escritor inglés entre cuyas obras se encuentran El cuarteto de Alejandría y Limones amargos, ¿sabes? No, qué vas a saber, es mucho para ti, ¿no?".

Alfredo Bryce Echenique. La última mudanza de Felipe Carrillo.



lunes, 5 de agosto de 2013

La misa ha terminado, 1985, de Nanni Moretti por Alan Pauls

Cura no, ni pensarlo -a menos que por cura se entienda al párroco que interpreta Nanni Moretti en La messa è finita, víctima, mártir, precisamente, del aura de comprensión, tolerancia, también sagacidad que lo envuelve, que de algún modo le permite "ascender", puesto que es ese don, raro aun entre los curas, que deberían venir de fábrica con él, el que hace que sus superiores decidan trasladarlo y de la oscura parroquia que administra en una oscura isla del mar Tirreno lo destinene a una oscura parroquia de los suburbios de Roma, y que parece invitar a sus padres, a su hermana, al círculo de amigos con los que se reencuentra después de años, todos estragados por el tiempo, la frustración, la enfermedad, la amrgura sexual, el derrumbe de los ideales...



Alan Pauls, Historia del llanto

domingo, 4 de agosto de 2013

Metalenguajes 2. Lord Jim desde Bryce.

"Muchísima música de fondo tuve que escuchar antes de enterarme de que lo único que ha cambiado en mi vida soy yo. Nada muy grave tampoco, y eso es lo peor, aunque por ahí Joseph Conrad en su libro Lord Jim me ande tranquilizando con es de que el hombre es un ser asombroso pero definitivamente no es una obra maestra".

Alfredo Bryce Echenique. "La última mudanza de Felipe Carrillo".


sábado, 3 de agosto de 2013

Lugares novelados. París 1

"Mientras tanto, mi Departamento como que había embellecido, Montparnasse, el barrio al cual me había mudado al fallecer Liliana, como que también había embellecido, y lo mismo sucedía con la rue Vavin y con el edificio de la Rue Vavin en que quedaba mi Departamento. Embelleció también, de pronto, el Distrito 14 porque en él se hallaba mi atelier...".

"Agarré Departamento en Barrio popular de París, mismo distrito 18, rue Polonceau, lejísimos del taller de mis éxitos y costumbres, segundo piso, ascensor y todo; aunque esto último fue pura coincidencia con la letra del tango (...). Un poquito más allá, en el número 38, de la rue, vivía Catherine Delay, hermosa y blanca como la pared enfrente de mi cama (...)
- ¿Y por qué elegiste este barrio?
- Porque quiero mudarme por última vez, Catherine.
- ¿Tú también...?
- ¿También tú...?"

"A la altura de Notre Dame, a Eusebia no le gustó Notre Dam, o sea que invité a Catherine a comer por ahí por el Barrio LAtino (...). Y escogí un gran burdeos, porque de golpe acababa de encantarme Notre Dame por dentro y por fuera, por ambos lados, y vista por detrás, que es por donde más me ha gustado siempre".

"Llevaba miles de paseos, años de paseos por un barrio de París o de mi vida en el que siempre llovía".


ALFREDO BRYCE ECHENIQUE, "La última mudanza de Felipe Carrillo".


jueves, 1 de agosto de 2013

Barbarroja de Kurosawa en Alan Pauls


(...) y por Bueno él entiende grosso modo el rango de sentimientos positivos que otros suelen llamar bondad humana, el más famoso, hasta donde él sepa, el cineasta japonés Akira Kurosawa, de quien ve y admira toda la obra con una sola excepción, la película precisamente llamada Bondad humana -Barbarroja-.
Ese mero título, y poco importa lo bien que sepa que no ha nacido de la cabeza de Kurosawa sino de la del distribuidor local, basta para mantenerlo alejado de los cines donde la exhiben, y esto no sólo contra la opinión general, siempre sensible a
la alianza extorsiva entre bondad y humanidad, o los elogios desvergonzados con que la crítica celebra su estreno, sino contra el arrobamiento de su padre, que en un primer momento, citando sin saberlo las palabras de los mismos críticos que viernes a viernes condena a arder en el infierno por ineptos, no duda en considerarla «la obra
cumbre» de Kurosawa y objeta la reticencia de su hijo con escándalo, pero algunos años después, cuando la sustancia del conflicto ya es historia pero no su forma, recicla su vieja indignación en una gran escena de humor repetitivo, por otro lado su género predilecto de humor. El gag, que no tarda en volverse clásico, consiste básicamente en llamarlo por teléfono cada jueves, día de estre nos de cine en Buenos Aires, y antes de decirle nada, antes incluso de saludarlo, preguntarle a boca de jarro: «¿Y? ¿Al final fuiste a ver Bondad humana?», así cada jueves de cada semana, hasta que él alcanza la mayoría de edad y al jueves siguiente, después de hacerse asesorar por un conocido con alguna experiencia en cuestiones legales, atiende el teléfono y adivina la voz de su padre sin necesidad de oírla, y antes de que articule una vez más la pregunta de rigor, si al final fue a ver, etcétera, lo amenaza con mandarlo a la cárcel porabuso psicológico reiterad.
Historia del llanto. Ala Pauls