Mostrando entradas con la etiqueta Peterson Oscar. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Peterson Oscar. Mostrar todas las entradas

viernes, 4 de mayo de 2012

Sonidos de Rayuela. Capítulo 47

Oscar Peterson. Girl Talk

Soy yo, soy él. Somos, pero soy yo, primeramente soy yo, defenderé ser yo hasta que no pueda más.

De la combinación de las dos cosas debía salir una tercera, algo que no tenía nada que ver con el amor, por ejemplo, algo que estaba del lado de la caza, de la búsqueda, o más bien como una expectación terrible, como el gato mirando el canario inalcanzable, una especie de congelación del tiempo y del día, un agazapamiento. Terrón y medio, olorcito a campo. Un agazapamiento inexplicable de-este-lado-de-las-cosas.


Maria Elena Walsh. Baguala de Juan Poquito.

Los dos convinieron en que la voz de Talita no salía bien, y Traveler le demostró cómo había que cantar una baguala. Acercaron el grabador a la ventana para que Gekrepten pudiera juzgar imparcialmente, y hasta Horacio estaba en su pieza, pero no estaba. Gekrepten encontró todo perfecto, y decidieron cenar juntos en lo de Traveler fusionando un asado frío que tenía Talita con una ensalada mixta que Gekrepten produciría antes de trasladarse enfrente. A Talita todo eso le pareció perfecto y a la vez tenía algo de cubrecama o cubretetera, de cubre cualquier cosa, lo mismo que el grabador o el aire satisfecho de Traveler, cosas hechas o decididas para poner encima, por encima de qué, ése era el problema y la razón de que todo en el fondo siguiera como antes del té de tilo y menta fifty fifty.

martes, 24 de abril de 2012

Sonidos de Rayuela. Capítulo 41

Invierno porteño. Astor Piazzola.

Los Traveler dormían mucho de día, no tanto por el cansancio del circo sino por un principio de fiaca que Oliveira respetaba.



Aníbal Troilo/Edmundo Rivero. Sur.

…aunque estuviera convencido de que a la Argentina había que agarrarla por el lado de la vergüenza, buscarle el rubor escondido por un siglo de usurpaciones de todo género como tan bien explicaban sus ensayistas, y para eso lo mejor era demostrarle de alguna manera que no se la podía tomar en serio como pretendía.





Alberto Castillo. La canción de Buenos Aires.

Fue a buscar el diccionario de la Real Academia Española. En cuya tapa la palabra Real había sido encarnizadamente destruida a golpes de gillete, lo abrió al azar y preparó para Manú el siguiente juego en el cementerio…




Francisco Canaro. Cambalache.

Yo realmente no sé qué vamos a hacer, este tablón empieza a pesar demasiado, ya sabés que el peso es una cosa relativa. Cuando lo trajimos era livianísimo, claro que no le daba el sol como ahora.




Sonny Rollins. The old devil moon.

"Pretender que uno es el centro", pensó Oliveira, apoyándose más cómodamente en el tablón. "Pero es incalculablemente idiota. Un centro tan ilusorio como lo sería pretender la ubicuidad. No hay centro, hay una especie de confluencia continua, de ondulación de la materia”.




Paul Whiteman. My blue heaven

-Las ventanas son los ojos de la ciudad -dijo Traveler- y naturalmente deforman todo lo que miran. Ahora estás en un punto de gran pureza, y quizá ves las cosas como una paloma o un caballo que no saben que tienen ojos.





Oscar Peterson. She has gone

"Ya me han juzgado", pensó Talita. "Ahora no tengo más que caerme y ellos seguirán con el circo, con la vida."




Carlos Gardel. Cantar eterno

-Yo no lloro -dijo Talita-. Casi nunca lloro, te juro. Lloran las gentes como Gekrepten, que está subiendo por la escalera llena de paquetes. Yo soy como el ave cisne, que canta cuando se muere -dijo Talita-. Estaba en un disco de Gardel.

Los dos saben hablar tan bien del café con leche y del mate, y uno acaba por darse cuenta de que el café con leche y el mate, en realidad...




Franz Von Suppé. La carga de la caballería ligera.

La chica de los mandados se puso un dedo en la sien y lo hizo girar. Gekrepten agarró el sombrero con las dos manos y entró en el zaguán. Los chicos se pusieron en fila y empezaron a cantar, con música de "Caballería ligera" 
Lo corrieron de atrás, lo corrieron de atrás, 
le metieron un palo en el cúúúlo. 
¡Pobre señor!¡Pobre señor!
No se lo pudo sacar. (Bis)

miércoles, 11 de abril de 2012

Sonidos de Rayuela. Capítulo 132

1.      Cole Porter y Oscar Peterson. I love Paris.

Y mientras alguien como siempre explica alguna cosa, yo no sé por qué estoy en el café, en todos los cafés (…)


2.      Robert Schumann. Carnaval, Op. 9. Pierrot

…son el territorio neutral para los apátridas del alma, el centro inmóvil de la rueda desde donde uno puede alcanzarse a sí mismo en plena carrera, verse entrar y salir como un maníaco, envuelto en mujeres o pagarés o tesis epistemológicas, y mientras revuelve el café en la tacita que va de boca en boca por el filo de los días, puede desapegadamente intentar la revisión y el balance, igualmente alejado del yo que entró hace una hora en el café y del yo que saldrá dentro de otra hora.

lunes, 12 de marzo de 2012

Sonidos de Rayuela. Capítulo 22

Lionel Hampton & Oscar Peterson. Jam Blues.

Los contactos en la acción y la raza y el oficio y la cama y la cancha, eran contactos de ramas y hojas que se entrecruzan y acarician de árbol a árbol, mientras los troncos alzan desdeñosos sus paralelas inconciliables.

miércoles, 7 de marzo de 2012

Sonidos de Rayuela. Capítulo 18

1.     Louis Armstrong & His hot five. Struttin with some barbecue.

…la cara tan triste de la Maga mirando a Gregorovius mirando a la Maga mirando a Gregorovius, Struttin' with some barbecue, Babs que lloraba de nuevo para ella, escondida de Ronald que no lloraba pero tenía la cara cubierta de humo pegado, de vodka convertido en una aureola absolutamente hagiográfica.


2.     Johnny Dodds. Melancholy.
3.     Albert Nicholas. Weary Blues

Problema: ¿Johnny Dodds o Albert Nicholas?. Dodds, casi seguro. Nota: preguntarle a Ronald.



4.     Zutty Singleton & his orchestra. King Porter Stomp.

El baterista no puede ser sino Zutty Singleton, ergo el clarinete es Johnny Dodds, jazzología, ciencia deductiva, facilísima después de las cuatro de la mañana. Desaconsejable para señores y clérigos.


5.     Georgia Jazz Band. Jelly beans blues.

Horacio resbaló un poco más y vio muy claramente todo lo que quería ver. No sabía si la empresa había que acometerla desde arriba o desde abajo, con la concentración de todas sus fuerzas o más bien como ahora, desparramado y líquido, abierto a la claraboya, a las velas verdes, a la cara de corderito triste de la Maga, a Ma Rainey que cantaba Jelly Beans Blues.


6.     Oscar Peterson. Oscar`s blues

Y la Maga estaba llorando, Guy había desaparecido, Etienne se iba detrás de Perico, y Gregorovius, Wong y Ronald miraban un disco que giraba lentamente, treinta y tres revoluciones y media por minuto, ni una más ni una menos, y en esas revoluciones Oscar's Blues, claro que por el mismo Oscar al piano, un tal Oscar Peterson, un tal pianista con algo de tigre y felpa, un tal pianista triste y gordo, un tipo al piano y la lluvia sobre la claraboya, en fin, literatura.

jueves, 23 de febrero de 2012

Sonidos de Rayuela. Capítulos 104 y 10

1.   Bix Beiderbecke. I'm Coming Virginia.
2.     Eddie Lang. Jet Black Blues.

La vida, fotografía del número, posesión en las tinieblas (¿mujer, mosntruo?), la vida, proxeneta de la muerte…

Dos muertos se batían fraternalmente, ovillándose y desentendiéndose, Bix y Eddie Lang jugaban con la pelota I´m coming, Virginia, y dónde estaría enterrado Bix, pensó Oliveira, y dónde Eddie Lang, a cuántas millas una de otra sus dos nadas que en una noche futura de París se batían guitarra contra corneta, gin contra mala suerte, jazz.




3.     Bix Beiderbecke. Jazz me blues.

Bix, qué loco formidable. Poné Jazz me blues, viejo.


4.     Stan Getz, Gerry Mulligan, Harry Edison & Oscar Peterson. Chocolate sundae.

Ahora te viene un pajarraco como Stan Getz y se te planta veinticinco minutos delante del micrófono, puede soltarse a gusto, dar lo mejor que tiene. El pobre Bix se tenía que arreglar con un coro y gracias, apenas entraban en calor, zas, se acabó.



Para volver al Índice de la parte de Allá, pulsa aquí.

Para ir al Capítulo 11, pulsa aquí.