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lunes, 11 de junio de 2012

Escenas que nos hicieron llorar 1. Novecento, los fascistas queman la casa del pueblo...

La casa del pueblo acaba de ser quemada por los fascistas. Dentro jugaban a las cartas 5 ancianos comunistas, braceros del campo, que han muerto calcinados.

Amanece, nadie se atreve a asomar la cabeza, el cortejo fúnebre lo comanda Anita -Stefania Sandrelli-, grita, acompañada de Olmo -Gérard Depardieu- que la sigue a unos pasos mientras arrastra el carro con los cadáveres.


- ¡Despertad! –grita Olmo.

- Pietro Pecorari, de 78 años -responde Anita.

- ¡Despertad!

- ¡Aparcero!

- ¡Despertad!

- ¡Explotado por los patronos, asesinado por los fascistas!

- ¡Despertad!

- Decimo Bonazzi, de 74 años. Bracero desde los ocho años.¡Explotado por los patronos, asesinado por los fascistas! ¡Por los fascistas!

- ¡Despertad!

- Jofen Zuelli, de 72 años.

- ¡Despertad!

- Bracero desde los siete años.¡Explotado por los patronos, asesinado por los fascistas!

- ¡Despertad!

- ¡Abrid las ventanas! ¡Venid a ver!

- ¡Despertad!

- Venid a ver… Despertad.

- Mira… No hay nadie… Es inútil, todo es inútil; es el fin, es el fin.

- No, no; somos fuertes, somos muchos, estamos unidos…



jueves, 24 de mayo de 2012

El último tango en París, BERNARDO BERTOLUCCI, 1972, en versos de Horacio Salas


Los zopilotes sobrevuelan las tejas coloniales
como buitres sobre la carroña del desierto
y desde el Monumento a la Paz que los reflectores recortan en la
          noche
se puede ver Tegucigalpa su catedral su estadio
la iglesia de terracota sobre un monte entre avisos de Coca-Cola
disfrute Coca-Cola o Pepsi Kent Malboro o Lucky Strike
Juzcelino mestizo como el 92 por ciento de sus compatriotas
explica que los zopilotes son benéficos
porque sólo comen animales muertos
 o enfermosos —precisa— cuando viene el verano
los nazis matan niños en Treblinka
y en Chile están acribillando adolescentes
muchachos que tiritan contra la madrugada
y en el pequeño cine más chico que el Odeón de mi infancia
las gotas caen acompasadamente en la butaca
y Marlon Brando puede amarla con furia contra el piso
en esta ciudad donde la Virgen de Supaya se apareció en 1747
y alguien pidió hace doscientos años a San Miguel Arcángel
ven en auxilio del pueblo que Dios te ha confiado
First National City BanK travellers checks y cambio
la sangre tiñe las paredes las toallas los blancos azulejos
como el guardapolvo del partero cuando anunció
el nacimiento de mis hijos
pero olvidemos todo lo que hicimos que todo quede fuera
el subterráneo que trepa por París como los trenes sobre los puentes
          de Palermo
el coronel que supo enseñarle a su perro a distinguir el perfume de un
          árabe
por el olor del desierto será seguramente
el olor de las barracas de Auschwitz
el olor del Estadio Nacional de Santiago
el olor de la morgue un 22 de agosto
el olor de la quema sobre José León Suárez
aquella noche exacta te acordás
mientras yo te repetía mi amor contra el oído
y la lucha quedaba a cientos de kilómetros
o sólo a algunas cuadras
(...)


HORACIO SALAS. Last tango en Tegucigalpa

miércoles, 9 de mayo de 2012

El último tango en París. BERNARDO BERTOLUCCI, 1972. Desde Julio Cortázar

-¿Y El Último tango en París? -dice Calac como haciéndose el idiota. 


-Ah, esto es un caso especial porque le toca un poco personalmente. Uno de los primeros lectores del Libro de Manuel me hizo notar diversas y curiosas simetrías (sin hablar de la última, escandalosa y boca abajo, entre el libro y la película, digamos entre Bertolucci y yo). 








Como se trataba de un crítico profesional, cayó rápidamente en la trampa de las "influencias" sin las cuales estos muchachos andan medio perdidos, y pensó que la película había marcado la conducta de mis personajes. Pero aparte de que ese tango se tocó en París mucho después de terminado el libro, y que Bertolucci y yo no nos hemos visto nunca, las simetrías me parecen curiosas y significativas; una vez más siento como una figura, una red que de alguna manera nos incluye a los dos. ¿Te fijaste que la acción de la película empieza en la calle Julio Veme, que el protagonista es un americano en París, que la chica es una burguesita, que el héroe y el amante de su difunta mujer son quizá la misma persona y su doble?


"Estamos como queremos o los monstruos en acción" (PAPELES INESPERADOS). Julio Cortázar.