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lunes, 23 de mayo de 2016

Tema 4. El cine primitivo

4.1. Se hace cine, pero aún no se proyecta.

Hay, al menos, cuatro países que reivindican ser los inventores del cine. Estados Unidos, Alemania, Reino Unido y Francia. Los fragmentos de película más antiguos que se conservan son de 1888-1890, y la película completa más antigua de 1891.

Ver vídeo: La escena del jardín Roundhay de Louis Le Prince, de 1888. Pulsar aquí.

Durante los años anteriores a 1895, la compañía de Thomas Edison rodó numerosas películas, incluyendo algunas con elementos de ficción y no puramente documental, o la primera película  censurada en algunos círculos:

Ver vídeo. "La ejecución de Mary, Reina de Escocia", 1895. Pulsar aquí.

Ver vídeo. "El beso de Irwin y Rice". 1896. Pulsar aquí.

 

4.2. El cine sólo es cine si tiene un público en una sala oscura

El principal problema con el que se encontraron los pioneros del cine (Edison en USA, los hermanos Skladanowski en Alemania o Robert Paul en Reino Unido) fue la proyección con calidad de esas imágenes al público. Y fue la proyección lo que creó "el cine". A principios de 1895, los hermanos Lumiere rodaron con su cinematógrafo su primera película, algunos años más tarde que Edison lo hiciera con su kinetoscopio; si bien, sí fueron los primeros en realizar la primera proyección pública.

Los hermanos Lumière, el 28 de diciembre de 1895, realizan la presentación pública del cinematógrafo, en el Salon Indien del Grand Café del Boulevard des Capucines, en París. Diversas personalidades relacionadas con el mundo de la cultura, la ciencia y el espectáculo fueron invitadas. Sin embargo, los asistentes a esta primera proyección pública y de pago, serán escasos.


En el programa se incluyen 10 películas muy corta duración, incluyendo "La salida de los obreros de la Fábrica Lumiere" (con la que se inició el pase), "La llegada del tren a la estación de Ciotat", la primera película doméstica"La comida del bebé", o la primera película no documental, sino narrativa, la comedia "el regador regado".

Ver vídeo. Primeras películas de los hermanos Lumiere. Pulsar aquí.


4.3. Los pioneros

De entre todos los pioneros del cine hay una figura central Georges Meliès, quien consiguió convertir el cine en fantasía, en magia, en ilusión. Meliès pensó el cine siempre como espectáculo. Y aunque no fue él el primero sí se le reconoce como el padre del espectáculo cinematográico, el primero en demostrar que el cine no sólo podía “reflejar” la realidad sino también recrearla.

Mëliès que estuvo presente en la sesión inaugural del Grand Café en la presentación del cinematógrafo de los Lumière, vio en el cine el medio para enriquecer los recursos de sus espectáculos de magia e ilusionismo. Construyó un estudio de cine y experimentó sus múltiples trucos para dar rienda suelta a su concepción fantástica del cine: sustitución de personas, maquetas, sobreimpresiones, dobles exposiciones, fundidos, encadenados… Coloreó a mano con anilina, diluida en agua y alcohol, fotogramas de sus películas y descubrió las posibilidades del montaje cuando un día mientras rodaba tuvo que parar por un problema y al volver a poner el aparato en marcha se dio cuenta de que en ese breve tiempo, todo había cambiado.

Realizó infinidad de películas utilizando ingeniosos, e ingenuos, trucos, alguno de los cuales todavía es motivo de discusión sobre cómo lo logró. Aplicó fundidos y encadenados tal y como se hacían en las sesiones de diapositivas. A él se deben espectáculos filmados llenos de fantasía y de creatividad y rodó ya en 1899 la primera película de diez minutos, El proceso Dreyfus (L’affaire Dreyfus, 1899), reportaje periodístico sobre dicho acontecimiento. En 1902, filmó Viaje a la luna (Le voyage dans la lune), un prodigio para la época, en la que ya utiliza maquetas, filmación a través de un acuario, superposiciones de imágenes (filmaba sobre fondo negro en doble exposición). 

Ver vídeo. "El viaje a la luna", 1902. Pulsar aquí.

Ver vídeo. "El melómano", 1903. Pulsar aquí.

Ver vídeo. "El mago", 1898. Pulsar aquí.

Ver vídeo. "un hombre de cabezas", 1898. Pulsar aquí.

Ver vídeo. Vídeo promocional de la Exposición "La magia del cine" en Caixa Forum. Pulsar aquí.

Ver vídeo. Fragmento del documental sobre los orígenes del cine fantástico. Pulsar aquí. 


Su visión del cine sirvió para que muchos otros autores realizaran películas fantásticas o sirviéndose de sus trucos, entre ellos el español Segundo de Chomón:


Ver vídeo. "El hotel eléctrico", Pulsar aquí.

Ver vídeo. Programa Circuncines sobre Segundo de chomón. Pulsar aquí.


Giovanni Pastrone en Italia, la escuela de Brighton en Reino Unido, Leon Gaumont o Charles Pathe en Francia o David Wark Griffith en USA, son algunos de los pioneros de esos primeros años en los que el cine era tan nuevo que cualquier idea valía para ir creando un nuevo y poderoso lenguaje.

ACTIVIDAD: Por parejas, debéis realizar "una meliada", es decir una pequeña película en la que incorporéis no sólo la estética del cine primitivo sino uno o varios trucos de los utilizados por Melies en sus películas.

domingo, 20 de marzo de 2011

Monográfico Daguerrotipo 5. Ladislaw Starewicz y el inicio del arte del "stop motion"


Hubo cine ruso antes de la Revolución, sí, aunque parezca mentira. Y si este cine presoviético existió es gracias al ímprobo trabajo de dos productores/directores, que en su afán de competir contra las grandes compañías europeas -Gaumont, Pathé, Cines o Film d’Art, que monopolizaban la exhibición de films en las salas cinematográficas moscovitas y de San Petersburgo durante los primeros años del siglo XX-, consiguieron rodar los primeros documentales y películas auténticas y exclusivamente rusas (de rusos, sobre rusos y para rusos), creando de esta manera un primer acervo de imágenes previo al posterior y rupturista cine revolucionario soviético.


Aleksandr Drankov y Aleksandr Janzhonkov se disputaron durante el periodo prerrevolucionario el cetro cinematográfico ruso; tal es así que si, dentro de la competición que entre ambos se estableció, uno lograba convencer a Tolstoi para rodar un documental sobre su vida, el otro decidía adaptar alguna de sus novelas; si uno recurría a Pushkin o Gogol el otro contraatacaba con Iván el Terrible o Boris Godunov; si uno viajaba a Siberia para documentar los confines del Imperio el otro lo hacía a Mongolia; si uno consiguió realizar las primeras películas puramente artísticas del cine ruso (“Stenka Razin” en 1908 o “La defensa de Sebastopol” en 1911) el otro explotó el talento del principal director de la época, Evgenii Bauer.

En su afán de diferenciar sus producciones y ganarse el beneplácito del público, Janzhonkov llegó a contratar a ojeadores cuyo cometido consistía en recorrerse el ancho territorio del Imperio ruso en busca de personajes, demostraciones folclóricas o paisajes dignos de ser captados por el cinematógrafo.


Uno de los ayudantes de Janzhonov descubrió en un viaje a las regiones occidentales a un joven librero que durante tres años consecutivos y gracias a la originalidad de sus disfraces había conseguido el primer premio en el Concurso de máscaras de Vilna, en Polonia. Aquel creativo joven, quien vivía casi en una completa pobreza pese a las excelentes notas obtenidas en la escuela artística, resultó además ser entomólogo y poseer una colección única y numerosísima de mariposas e insectos disecados.

Janzhonkov, fascinado con aquel personaje genial y excéntrico le ofrece un trabajo en Moscú de ayudante en su productora cinematográfica; oferta que, Vladimir Starewicz, como así se llamaba el joven, aceptó de inmediato. 


Tras apenas unos meses en Moscú, Starewicz, y pese a carecer de cualquier formación previa cinematográfica, se familiariza de tal manera con el medio que comienza a realizar para Janzhonkov sus primeros trabajos de fotografía de ficción así como las que serían sus primeras incursiones en el mundo de la animación mediante la técnica de fotografía cuadro por cuadro. Y quién mejor para protagonizar sus films que su cuidada e impar colección de insectos antropomórficos, coleópteros, animales disecados y esqueletos de pájaros.

La técnica de stop motion, con la que se da vida a muñecos previamente modelados y articulados al modificar levemente sus posiciones de un fotograma al siguiente, no es original de Starewicz, ya que con anterioridad había sido utilizada tanto por Meliès y Emile Cohl en Francia, Segundo de Chomón en España o Blackton en Estados Unidos, si bien el cine de Starewicz se diferencia de toda la animación anterior, tanto clásica como por stop motion, gracias a su talento narrativo, su agudeza para humanizar los movimientos y sentimientos de los insectos protagonistas, su construcciones de decorados a medida, y su extrema paciencia para animar antropológicamente a sus personajes con un realismo casi imposible.


Pese a que Starewicz dirigió otros encargos documentales y de ficción dentro de la productora de Janzhonkov e incluso se atreviera con la animación convencional, desde su primera película en stop motion, “La hermosa Leukanida” de 1912, hasta aquellas que fueron su más célebres y significativas obras de su etapa rusa antes de emigrar a Francia, “La venganza del Cameraman” y “La navidad de los insectos”, el director comprendió que ésta, la técnica de animación cuadro por cuadro, era la mejor herramienta existente para canalizar su desbordada imaginación, su gusto por la escenografía, su imaginario infantil y fantástico, y su paródico sentido del humor.

La venganza del cámara, 1912

La Navidad de los insectos, 1913

Sus películas se convierten en sátiras melodramáticas burguesas y parodias de la alta sociedad imperial, diluidas a los atrofiados ojos de la aristocracia rusa al mostrarse mediante insectos y no humanos. A su vez, en sus films se descubren influencias de la tradición fabulista, desde La Fontaine a Esopo, o narrativa rusa (Pushkin, Chejov o Gogol, por ejemplo, de quienes adapta alguno de sus cuentos), así como del arte pictórico y caricaturista, y en concreto de los grabados de J.J. Grandville.


Influencias éstas que él mismo reconoce en declaraciones de principios como "El cuento ha existido desde siempre. Creado por el pueblo, el amor del niño le ha asegurado la vida. (...) Para mí, la opinión, el gusto y las preferencias del niño son preciosos porque son sinceros y auténticos".