martes, 14 de febrero de 2012

Sonidos de Rayuela. Capítulo 73



"Sí, pero quién nos curará del fuego sordo…

¿No será otra vez la literatura? Rebelión, conformismo, angustia, alimentos terrestres, todas las dicotomías… qué hamaca de palabras, qué dialéctica de bolsillo con tormentas en piyama y cataclismos de living room. Entre el Ying y el Yang, ¿cuántos eones? Todo es escritura, es decir fábula".

Chopin, Piano sonata nº2, Opus 35. Marcha fúnebre.




Otras referencias cortazarianas a colación de Chopin:

"Lejana"
Yo veía saludar a Elsa Piaggio entre un Chopin y otro Chopin, pobrecita, y de mi platea se salía abiertamente a la plaza, con la entrada del puente entre vastísimas columnas. 

"La vuelta al día en ochenta mundos"
Primero, elimina eso de "la física y la metafísica", que parecen las dos manivelas del futbolín.
Si tú, en el momento en que le untas la mantequilla al pan (te recomiendo la de Santander, que es la mejor) eres capaz de enlazar ese conjunto donde entran tu apetito, los ingredientes citados y un cuchillo con, por ejemplo, una frase de una sonata de Chopin,
o uno de esos recuerdos recurrentes -que por algo son recurrentes-, te darás cuenta de que al margen de las asociaciones analógicas se abre una segunda opción, la de entender el producto como realidad enriquecida ...

"Un tal Lucas" (Lucas, sus desconciertos)
Allí por el año del gofio Lucas iba mucho a los conciertos y dale con Chopin, Zoltan Kodaly, Pucciverdi y pare que te cuento Brahms y Beethoven y hasta Ottorino Respighi en las épocas flojas. Ahora no va nunca y se las arregla con los discos y la radio o silbando recuerdos, Menuhin y Friedrich Gulda y Marian Anderson, cosas un poco paleolíticas en estos tiempos acelerados

"El perseguidor"
-Eso es lo que no entenderán nunca -me ha dicho-. Son como un mono con un plumero, como las chicas del conservatorio de Kansas City que creían tocar Chopin, nada menos

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